Hay un sector importante de la población que aún no ha decidido su voto. Si no me equivoco anda entre el 25% y el 30% del electorado. No se deciden (me incluyo) por varias razones, entre ellas la decepción por la calidad de los candidatos. Pero llegado el momento tenemos el deber cívico de tomar una decisión y ésta debe de ser racional. No es poca cosa, es apenas la tercer elección presidencial democrática en la historia de México, un país que acaba de celebrar su bicentenario pero que no tiene ni dos décadas de democracia. Dicen muchos que el sistema sólo nos hace caso 1 vez cada 6 años (o cada 3, como lo quieran ver)… de ser cierto esto, más vale que piensen bien su decisión. Hay que votar de manera racional así que aquí presento algo así como un “algoritmo electoral” (si a alguien se le ocurre algo más creativo, favor de hacerlo):
- Si tu prioridad es ver un golpe de timón y un cambio de rumbo pues “el país no puede más y quieres probar con otra cosa”, vas por el Peje. De los tres candidatos que importan, es el que propone una política económica distinta no solo a los otros dos, sino a todo lo demás. Él mismo lo dijo en su momento: “vamos a reinventar la rueda y saldrá tan bien que nos van a copiar en otras partes del mundo”.
- Si tu prioridad son Las Reformas que el país necesita™ -y que más vale pillos que brutos-, parece que sólo el PRI tendría la fuerza política suficiente para aprobarlas. Después de 12 años de panismo no se ha aprobado una mugre reforma que valga la pena, normalmente el resultado es algo peor que lo que ya había. Ni ha tenido ni tendrá el PAN mayoría legislativa, eso sin contar con los nexos corporativos que tiene el PRI para impulsar su agenda.
- Si tu prioridad es la continuidad, si piensas que vamos lento pero seguro y, after all, “12 años no se comparan con 70”, votas por Josefina. Después de todo no ha habido crisis, devaluaciones ni endeudamiento del país, como normalmente sucedía cada tanto tiempo. Los mexicanos perdían su patrimonio a cada rato y ahora se puede hablar, para bien y para mal, de una relativa estabilidad.
Para algunos es más importante la fobia que la filia, el odio que el amor, el rechazo que la aceptación:

-
-Si tu prioridad es que no gane el Peje porque es, recordemos, un “peligroso mesiánico tipo Chávez-Echeverría que endeudará al país y nos regresará al neolítico”, votarías por el que tenga más ventaja por delante de él, entiéndase Enrique Peña Nieto. Votar por el PAN representaría un riesgo pues hay un sector enorme de indecisos así que hay que ir por el que tenga más posibilidades de impedir la destrucción de México.
- Si tu prioridad es que no repita el PAN al estar harto de su “desgobierno, corrupción y la sistemática destrucción del estado laico”, lo mismo que con el escenario anti-AMLO: votas por el PRI.
- Si lo que quieres es que ya no gobierne el PRIAN, únete a MORENA y vota por el Peje… de paso te le entregas en cuerpo y alma. No se te olvide ir a convencer a 5 más. Pay it forward!
- Si tu prioridad es que no regrese el PRI porque… pues es el PRI, entonces elegirás al segundo lugar con más posibilidades de ganar, se llame AMLO o Josefina. Si no lo haces, entonces no es verdad que tu prioridad es que no regrese el PRI al poder. Ignoro cuál es la ventaja real de Enrique Peña Nieto, pero no tengo muchas dudas con respecto a que es el puntero de la elección. Si no quieres que gane, tienes que aplicar la del voto útil.

- Si realmente te da absolutamente igual quien gane y prefieres votar por alguien antes de anular, vota por Quadri. Ultimadamente es mejor que se refleje el hartazgo ciudadano en la forma del apoyo a un outsider que en el vacío del nulismo o, peor aun, la abstención.
Votar por el “menos peor” en sí no tiene sentido electoral en una elección de más de 2 candidatos. Cuando tienes de dos sopas (no, no vale el “pues esos dos son la misma sopa y yo soy otra, así que sí es cosa de dos”) es razonable elegir entre el que te desagrade menos. Cuando tienes otra opción más, lo entendible es votar por aquel que tenga mayor oportunidad de vencer al que te desagrade más.
Read More


















No voy a entrar en información técnica sobre la UNAM. Según me cuentan algunos de sus egresados la UNAM tiene a lo mejor y a lo peor de México, es tan grande que todo cabe dentro de ella, desde el estereotípico porro inútil hasta algunos de los mejores investigadores de iberoamérica. Pero lo que quiero destacar es el problema en el que se mete alguien cuando osa criticarla, como si esta no estuviera expuesta a la crítica, como si fuera un bastión sagrado inmune a cualquier tipo de comentario que no vaya por el lado de decir lo vita, buena y magnífica que es para todos los mexicanos. Parece ser más importante el que alguien comente algo sobre ella que ese algo que se comenta en sí. No podemos discutir sobre si la UNAM tiene problemas, cuáles son y qué se puede hacer para solucionarlos? La UNAM y de paso las demás universidades del país. La educación es un derecho elemental, debe de ser pública y ya sea gratuita o no, todos deben de tener acceso a ella, se use el mecanismo que se use. Por eso mismo, en lugar de elevarlas a lo más alto del santoral republicano, las universidades, la educación en sí, debe de ser lo primero que esté bajo la lupa entre todas las cosas a las que debemos de poner atención. La autocrítica a veces es algo que no se enseña en la escuela…
Vaya por delante que a mí me encanta la comedia. Creo que es un mecanismo no solo para estimular el alma sino también puede servir para informar y educar, no solo para entretener. Me gusta aprender de cosas en sitios o programas que son, primero que nada, cómicos, pero que también informan… normalmente porque los comediantes de marras son gente altamente educada. En México también tenemos una tradición de grandes comediantes que vienen desde Cantinflas, pasando por Tin Tan, los Polivoces, Chespirito y, finalmente, el último gran comediante Eugenio Derbez. No me deja de sorprender que ya haya pasado tanto tiempo desde que sale uno.















